Emprendiendo desde el SER

Vivimos tiempos de cambio. Ya no basta con ganar dinero solamente, estamos en la búsqueda de algo más allá, sabemos que el dinero no termina de llenarnos. Lo queremos; si! Nos sirve; sin duda. Pero cuando lo tenemos, nos damos cuenta que no es suficiente. Las empresas, de una u otra forma, han entendido que si no se enfocan desde la perspectiva del cliente – creándole valor de verdad- tarde o temprano, les pasará la cuenta. Y se están moviendo en esa dirección.

Por otro lado, cuando no estamos bien equilibrados espiritualmente, difícilmente las cosas que nos proponemos o planificamos, nos resultan. Y claro, si estamos estresados, agobiados por el dinero, las cuentas, las deudas y le damos una importancia mayor, por sobre las cosas realmente importantes, entramos en un circulo sin retorno. A eso le llamo estar desalineado; no priorizamos lo realmente importante.

Por lo anterior, hemos desarrollado un Taller práctico, en el que junto a Marisol Schmidt, ofrecemos un espacio donde poder alinear nuestro espíritu, tomar consciencia de nuestra realidad y luego, desde esa consciencia, crear la empresa que siempre hemos querido, con las motivaciones de cada uno.

Ponemos énfasis en la persona, eso es lo primero para nosotros. Luego, aplicamos las técnicas más modernas para el desarrollo de negocios entendiendo qué te motiva y qué te hace sentir bien. Todo en un día de trabajo intenso, pero que te dejará en la linea de partida para continuar con tu emprendimiento, y también con tu desarrollo personal.

Marisol es una terapeuta con 15 años de experiencia con personas, recuperando y alineando energéticamente a +100 pacientes en todos estos años.

 

Revisa nuestra sección Taller de Emprendimiento para más detalles.

Fair Mining & Crowdfunding

El Concepto Fair

El Fair Mining o Minería Justa, como concepto, se basa en una corriente que se inició en la década del 1940, conocida como Fair Trading o Comercio Justo, y cuyos primeros intentos por comercializar productos de forma “justa” con toda la cadena de producción, deriva del impulso de algunos sectores religiosos y ONGs (organizaciones no-gubernamentales) que apoyaron esta iniciativa y lograron crear valor en mercados emergentes, dando un mejor trato a todos los participantes de la cadena de producción.

El Comercio Justo o Fair Trade, se define como un movimiento social, que busca ayudar a los productores de países en vías de desarrollo, a obtener mejores condiciones económicas y sociales en el intercambio comercial y promover sustentabilidad, a través de procesos transparentes y respetables dentro de un marco de equidad.

Uno de los principales conceptos detrás del Comercio Justo –y que debiera llamar la atención de inversionistas y emprendedores- es que se cobran precios más altos por productos provenientes de orígenes reconocidos, y certificados como parte del movimiento. Del mismo modo, el Comercio Justo promueve y recomienda estándares sociales y medioambientales mayores a los tradicionales, cuales promueven una mejor calidad de vida.

Aun cuando el enfoque se originó en materias primas exportadas desde países en vías de desarrollo hacia países desarrollados, hoy es posible ver cómo el concepto ha traspasado esos límites, ampliándose no tan solo en el ámbito de los productos, sino también en el de las industrias y sus procesos. 

Fair Banking

Sé que hoy en Chile los bancos están moviéndose rápido (estuvimos asesorando a un Banco en el desarrollo de nuevos productos en esa línea). Saben que sus días están contados en términos del enfoque que le dan a la actividad de prestación de servicios financieros. Se están moviendo desde un enfoque de producto y transaccional a uno basado en una relación más personal con el cliente.

La corriente FinTech (startups de la industria financiera) está “apurando el tranco” en la industria financiera, porque se centran en la experiencia del usuario, no en la venta de productos y es por esto que están teniendo una aceptación más amplia en los clientes (personas que requieren financiamiento) y de esta manera crean, más efectivamente, valor mediante el replanteamiento de la propuesta de la banca tradicional.

Minería en Chile

Me preguntaba entonces ¿Por qué no está ocurriendo lo mismo en la Minería? ¿Por qué no hay un cambio de enfoque en Chile? ¿Quién está hablando de Fair Mining en Chile y en el mundo? En Chile nadie, lamentablemente.

Es por esta razón que escribí este artículo, al darme cuenta que se pueden hacer las cosas, de manera diferente, en un mundo que está en constante y rápida evolución y que ofrece alternativas mejoradas frente a los antiguos paradigmas que no permiten aprovechar recursos de manera correcta.

En mi opinión, uno de los grandes problemas que impide la aplicación del concepto de Fair Mining en Chile – y puede haber otros motivos, sin duda – es el enfoque político y gubernamental que se le da a la minería. Los grandes incentivos vienen dados históricamente para desarrollar la gran minería en Chile, cosa que efectivamente se hizo, pero que en gran medida es responsable de todos los problemas que hoy vive la industria. Una vez que termina el super ciclo minero (período de auge desde los años ’90 y hasta el año 2014), se producen los mismos efectos que gatillaron el auge y caída de la fiebre del salitre: se acaba el producto, sale un sustituto o bien se afectan los precios y se acaba todo para Chile. No hay valor agregado. Punto y final. Seguimos igual que hace 150 años.

Eso, en relación con la Gran Minería. Pero, ¿qué ocurre con la Pequeña Minería? Pues peor aún que la Gran Minería.

La política de Enami se basa en la subvención de la actividad, pero que al final del camino, ha incentivado a que destruyan sus yacimientos: explotándolos inorgánicamente y haciéndolos perder valor. Este ha sido el resultado de la política de compra de mineral de Enami a los pequeños mineros, con un enfoque de corto plazo que no permite el desarrollo orgánico de los pequeños mineros. Por otro lado, el dinero pagado a los pequeños mineros, no genera valor alguno al quedar el mineral acopiado y sin ser procesado para la venta. Sería interesante saber la cantidad de dinero que Chile tiene en stock de mineral acopiado, con diferentes leyes y quién controla esos recursos. Y más interesante aún, conocer alguna auditoría (seria) a dichos recursos, pues en un ambiente nacional con historias de corrupción a todo nivel, no sería raro encontrarse con alguna sorpresa.

Fair Mining en el Mundo

El concepto de Fair Mining se está utilizando en el mundo (Colombia, Canadá y algunos países de África), con casos de éxito que permiten visualizar que en Chile también puede ser posible su aplicación; basta la voluntad y la visión para crear un proyecto integral, pero desde los nuevos paradigmas del mundo actual.

En Latinoamérica también existen iniciativas, donde Colombia es un gran ejemplo. El Fair Trading surgió en gran medida en la industria del café, tratando de realizar un comercio más justo con las comunidades colombianas que producían y exportaban su café a los Estados Unidos. Pues bien, ahora esa corriente parece haber influenciado a otras industrias como la minería.

La organización Fairmined (www.fairmined.org) señala en su sitio web: Oro del cual estar orgullosos. En su propia definición Fairmined señala: “Fairmined es un sello de aseguramiento que certifica oro de organizaciones mineras artesanales y de pequeña escala las cuales implementan prácticas responsables e internacionalmente reconocidas.” De esta forma, los pequeños mineros que han seguido e implementado este modelo, no solo aplican prácticas seguras en la explotación de sus minas, sino que cuidan los recursos naturales (agua y tierra), generando un producto que es más valorado en el mercado, y por el cual las empresas certificadas están dispuestas a pagar un precio superior.

Los distritos de oro en Chile tienen condiciones inigualables para hacer esto y mucho más.

Empresas con un propósito mas allá de la rentabilidad

Me preguntaba entonces si este enfoque sería rentable o no. Pues bien, para eso quisiera compartir un artículo que refuerza desde los fríos números (generación de utilidades), el hecho que las empresas que tienen un propósito –llámese estrategia, visión, misión, para qué- más allá de la rentabilidad, tienden a generar más dinero que aquellas en que sus directrices – e incentivos para sus ejecutivos- está centrada solo en maximizar la riqueza de sus accionistas, premisa que se enseña en las más prestigiosas escuelas de negocios de Chile, y desde donde surgen los principales ejecutivos que manejan las organizaciones en nuestro país, para bien y para mal.

En este artículo del Financial Times (http://www.ft.com/intl/cms/s/2/b22933e0-b618-11e5-b147-e5e5bba42e51.html#axzz3ypCYno2N) titulado “Companies with a purpose beyond profit tend to make more money” (Empresas con un propósito más allá de las utilidades tiende a ganar más dinero), se señalan dos estudios, uno que confirma al otro, en diferentes periodos del tiempo. El primero, Build to Last (Construido para Perdurar) de 1994, Jim Collins y Jerry Porras prueban que entre 1926 y 1990 un grupo de empresas “visionarias”, es decir, aquellas guiadas por un propósito, más allá de ganar dinero, rentaron 6 veces más que sus rivales que explícitamente definieron sus directrices pensando solo en un fin de lucro. El segundo, y del cual se explaya el artículo citado, muestra que existe una nueva forma de ventaja competitiva, de la nueva era: aquellas empresas que sean capaces de aprovechar el poder de un propósito para impulsar el desempeño y la rentabilidad, encuentran una ventaja competitiva diferenciadora. El estudio se denomina “The Business Case for Purpose” (El Caso de Estudio para el Propósito), realizado por un equipo del Harvard Business Review Analytics en conjunto con la firma de Servicios Profesionales del EY Beacon Institute.

El artículo se pregunta qué ocurre en las organizaciones que se conducen y administran solo con fines de lucro (la mayoría). El artículo señala que todo se lleva a los números, desde los incentivos a los altos ejecutivos, a las directrices del día a día para relacionarse con los clientes. Y así, el desempeño es solo relacionado con los fríos números. Nada se mueve desde y para el cliente. Por esta razón – señala el artículo- es que los bancos venden créditos o seguros que muchas veces la gente no necesita (y en Chile, vemos cómo se coluden las empresas para “estrujar” a sus clientes) o como la Volkswagen manipula las emisiones de gases para cumplir las metas definidas. Con esos ejemplos basta para dar a entender el por qué las empresas pierden su orientación al cliente y finalmente, rentan menos que las empresas con un propósito más allá de las utilidades.

Propuesta

Vamos proponiendo, que la crítica per se, no soluciona nuestros problemas. Si el mundo está cambiando en términos de los arquetipos que por generaciones lo han estructurado (y a las personas que habitan las sociedades), y si es posible financiar estas iniciativas a través de individuos que valoran este enfoque sustentable: ¿Por qué no hacer el intento?

Existen comunidades en Chile que históricamente han vivido de la explotación de minerales. Han sufrido los embates de las alzas y bajadas de los precios de los metales que poseen sus minas. Fueron creados espacios urbanos boyantes a lo largo de la historia de la minería chilena, a partir de la riqueza extraída de las profundidades de la tierra. Hoy muchos de esos centros están abandonados o muy deteriorados, pero aún contienen un patrimonio cultural muy vivo, lo cual se representa con los pobladores y pequeños mineros que, en su justo derecho, no han querido abandonar su tierra, sus raíces; su historia. Ellos manejan y entienden sus cerros, su mineral e interactúan y se conocen en lo más profundo; es su territorio. Cual Mapuche en su tierra que no quiere que la usurpen, y lucharán cada vez con más fuerza para que eso no ocurra. Para cualquier inversionista, este riesgo es importante (riesgo político y de las comunidades) de considerar y mitigar.

 

Mi propuesta es que se desarrollen proyectos mineros que consideren a las comunidades y colaboren con ellas, las integren, recuperen su patrimonio cultural, y que a su vez, se generen inversiones que les permitan continuar desarrollando su labor minera (plantas de tratamiento que hoy no existen, porque Enami compra el mineral en bruto, no hay incentivo a procesarlo, lo cual hace perder valor al mismo pequeño minero, manteniéndolo sumido en la pobreza y el subdesarrollo), pero que les permita vender el mineral producido en el mercado internacional (no a Enami), y a precios de Fair Mining aplicados en Chile; un país reconocido a nivel mundial por su minería, pero que está anclado en los antiguos modelos y con una minería estancada en 1800.

¿Cómo financiamos esto? ¿Les suena el Crowdfunding (financiamiento de las masas, de personas naturales) ahora en esta película?

Juntamos a los pequeños mineros de oro de uno de los Distritos más importantes de Chile. Aplicamos enfoque problema/solución (Lean Startup, sin duda), generamos un proyecto que recupere su patrimonio cultural e incluimos un programa minero de desarrollo sustentable, que permita producir oro de calidad y venderlo a precios preferenciales a Suiza. Contamos las historias de las personas de la comunidad, cómo cambiaría su vida si un proyecto así (centrado en las personas y no en la producción) llegara a su pueblo, y generamos una campaña en Kickstarter que busque solucionar un problema que el Estado de Chile no es capaz siquiera de visualizar.

En Chile, y específicamente en la minería, tenemos todo para ser exitosos en el largo plazo: yacimientos y reservas únicas en el mundo, mano de obra capacitada, capacidad de gestión y recursos. Solo falta liderazgo para definir un propósito y llevar adelante un proyecto holístico único en Chile para comenzar a caminar la senda de los nuevos tiempos y poder hablar con propiedad (y por primera vez) de Fair Mining en Chile.